viernes, 29 de mayo de 2015

SECTAS Y FALTA DE EDUCACIÓN.

“Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia”.

Fernando Arrabal


Los más recientes acontecimientos de tortura y el lamentable asesinato del pequeño Chistopher Márquez de tanto solo seis años de edad, ha dado llamado la atención de todo el país, situación que nos pone en alerta, y en donde la investigación sigue dando a conocer más datos sobre hasta donde las sociedades que no tiene demasiada información, familias que no alcanzan suficientes conocimientos en el grado de la educación y cae en el asunto del fenómeno de las sectas, sin previa orientación al respecto.

En muchos contextos críticos socialmente, siempre proliferan sectas, porque dan seguridad y autoestima cuando se vive a la intemperie social, cuando crece el miedo, caos, ausencia de todo, cuando la vida pierde valor y se invierten los valores. Es preciso tomar mayor conciencia de que la mayor vulnerabilidad social, es también un ámbito de mayor vulnerabilidad psicológica y espiritual, donde las víctimas siempre son los más pobres.

Pero yo creo que no todo está perdido, ya que si la educación es factor de cambio de entornos, entonces el rol del educador debe de ser importante para quien ejerce la obligación de ofrecer y fomentar el estudio en los alumnos, la sana convivencia, pero también el aprendizaje significativo en perfecta comunión con los padres, quienes trabajaran desde trincheras diferentes para llevar a un buen puerto al futuro ciudadano crítico, transformador y amplio criterio.
Si bien los niños que están involucrados en este caso o en otros más relacionados con este tema pertenecen a un mundo lleno de pobreza y violencia extrema, y declararon "jugar a los secuestradores", tal parece que las causas van más allá y son más profundas que la falta de valores y la convivencia con personas que pertenecen al crimen organizado como modo de vida.

Si realmente cada quien alcanzara sus roles dentro de la sociedad y esa participación sea cada ocasión más importante para educar a la niñez, creo que situaciones como la de Christopher deben de ir disminuyendo y erradicando; sin embargo, te encuentras con jóvenes profesores que prefieren ir a marchas, obedecer intereses de liderazgos comprados y corrompidos, que solo adquieren malos hábitos de las fuerzas oscuras retrogradas (de las cuales son miembros activos) con el pretexto de luchar en contra de todo aquello que los ponga a educar de mejor forma a la niñez y juventud de la colonia, de la comunidad, del estado y del país.

Los fenómenos religiosos no son un decorado social como piensan algunos laicistas, sino que es capaz de humanizar y generar grandes valores, o de destruir la vida de las personas, deshumanizándolas hasta la muerte. El problema de las sectas no es un tema exótico es un tema que tiene que ver con la educación, con la precisa orientación de los educadores hacía los niños y padres de familia con una educación comprometida con los cambios de los diversos sectores sociales, sobre la interactividad que te dan los medios alternativos de comunicación y el uso de nuevas tecnologías, para entender el comportamiento de quienes, a través de supuestas religiones, engañan, manipulan y pervierten a sus miembros, haciendo de todo esto un problema de atención urgentemente social y que requiere análisis con una lupa para su pronta solución.

Los problemas no se terminaran como si cada educador tuviera una varita mágica para dar solución a cada uno de los casos, pero si los profesores asumieran sus roles participativos dentro de la sociedad y dejaran a un lado las marchas que lejos de crear aceptación en la sociedad, crean enojo y caos para los demás; estuviéramos hablando de una mejor sociedad, de ciudadanos con mejor educación y mejor enganche a transformar mejores historias de vida, y números menos trágicos como el caso de Christopher Márquez, en diversos puntos de nuestros estado y nuestra nación.





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